El Paleolítico Superior es el punto de partida de la tecnología textil

Desde la Prehistoria, el hombre se cubría de pieles de animales para cubrir su cuerpo y retorcía fibras vegetales para hacer ornamentos como collares y pulseras. Pero lo que no se constata con exactitud cuándo dejó de vestirse exclusivamente con pieles.

Según descubrimientos arqueológicos, los hombres del Paleolítico Superior empezaron a utilizar una vestimenta elaborada a base de hilos entramados que cubrirían el cuerpo junto con pieles tratadas de animales. Por ello, los investigadores sitúan el origen de la manufactura textil dentro del tercero y último de los periodos en el que está divido el Paleolítico, es decir, el inicio de la Edad de Piedra.

El hilo trenzado en forma de cordón o cuerdas, que pudo ser una de las primeras técnicas textiles, la utilizaban para esos ornamentos y para unir las pieles. ¿Cómo? Con puntas o agujas con perforaciones hechas con diversos materiales. Las materias primas fueron diversas los huesos largos de los animales cazados, de las astas e incluso el marfil de los mamuts, aunque los investigadores no descartan que algunas de ellas fuesen fabricadas en madera y que no han llegado hasta nuestros días por motivos de conservación. Lo que sí destacan en los diferentes estudios arqueológicos es la variedad de tamaños entre los 3 y los 8 cm y su grosor estaba entre los 0,5 y los 2,4 mm, acabando en punta.

Dos ejemplos claros son los hallazgos de cuerdas y tejidos trenzados en bloques de arcilla solidificada y vistos por microscopio; y las llamadas “Venus Paleolíticas”, que en unos pocos casos lucen escuetas prendas, unas de tipo ornamental como gorros, tejidos con fibras vegetales o de conchas, redes para cabello, cinturones, faldones y chales o, también, piezas de adorno personal como brazaletes y collares.

He encontrado un artículo relacionado con este tema en www.mujeresconciencia.com que aporta los estudios de la arqueóloga Elisabeth W. Barber, y que fue una de las investigadoras en registrar objetos tejidos en las estatuillas. “Cuando Barber estudió las pequeñas figuras, en vez de dedicar su atención a las tantas veces analizadas y discutidas proporciones del cuerpo (tamaño de los pechos, las caderas, detalles del sexo, etc.), optó por concentrarse en algo que llamó profundamente su atención: los gorros, bandas en la cintura o en el pecho, faldas de cuerdas y otras formas de decoración que algunas lucían”, según el artículo de Carolina Martínez Pulido en www.mujeresconciencia.com.

El estudio prosigue “en el año 1994, Elizabeth W. Barber expuso ante la comunidad de expertos que numerosas estatuillas portaban algún tipo de ornamento trenzado a partir de fibras vegetales. Se trataba de una idea un tanto insólita, porque en el contexto de la arqueología del momento se daba por hecho que los humanos no inventaron el tejido hasta después de abandonar la vida nómada y establecerse en villas agrícolas permanentes con plantas y animales domesticados. Y estos acontecimientos tuvieron lugar en distintos territorios del mundo en el Neolítico, hace unos 8.000 años: una vez sedentarios, se suponía que nuestros antepasados pudieron desarrollar tecnologías como la cerámica o los textiles. Sin embargo, las estatuillas paleolíticas tienen edades que oscilan entre 15.000 y 35.000 años y por tanto, ante la idea de que ellas lucieran supuestos tejidos, la opinión generalizada sentenciaba que «nadie podría tejer textiles tan complicados hace tanto tiempo». Esta era la principal razón por la cual el tema apenas se había analizado en profundidad. En contra del criterio dominante, sin embargo, Elizabeth Barber optó por investigar el asunto. Emprendió un meticuloso trabajo cuyos resultados le confirmaron una y otra vez que la gente del Paleolítico Superior ya sabía utilizar fibras vegetales. La estudiosa pasó a ser una científica de vanguardia, al proponer, con datos en la mano, que el origen de la tecnología textil era notablemente anterior al Neolítico. Centrando la atención en los textiles, que por lo general se han considerado principalmente productos de la actividad femenina, Barber propuso nuevas perspectivas sobre la vida de las mujeres prehistóricas, su trabajo y sus valores.”

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad