Tejer moscas al tresbolillo

Os aseguro que no me he inventado ese término. Lo acabo de ver ojeando un manual de labores de aguja editado en el año 1981. Era de mi madre pero me lo regaló para que le echara un vistazo de vez en cuando, pues a ella le vino bien en algunas ocasiones en sus cientos y cientos de prendas que cosió y que tejió.

Ha sido la primera página que he abierto al azar. Nunca me había llamado la atención, pero hoy sí. Dentro del apartado de «puntos de jersey de fantasía», el manual explica qué son los puntos anudados. Son esos que tejemos con dos agujas por delante y detrás del punto. Y enumera los tipos de puntos anudados que podemos tejer: garbanzos, punto de astracán, punto de avellana y moscas al tresbolillo. ¡Madre mía!

Cada uno de los tipos se ilustra con una foto y me ha parecido un punto tejido precioso, al contrario que su nombre. Según el libro, se define tejer moscas al tresbolillo al «nudo obtenido tejiendo varias veces el mismo punto y montando luego los bucles suplementarios sobre el 1º. El grosor del nudo depende del número de bucles tejidos en el mismo punto. Se puede variar el número de moscas y los espacios entre ellas».

Según la RAE (Real Academia Española de la Lengua), tresbolillo lo define como «dicho de colocar las plantas: en filas paralelas, de modo que las de cada fila correspondan al medio de los huecos de la fila inmediata, de suerte que formen triángulos equiláteros».

En definitiva, las «moscas» son los puntos que se montan formando bucles y «al tresbolillo» es la disposición en triángulos equiláteros que forman esos puntos montados.

Estos puntos anudados me gustan para realizar bufandas y gorros. Ya termina el invierno, pero seguro que me animo a realizar este punto para el invierno que viene.

 

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