Los complementos de lana se vuelven imprescindibles con el intenso frío de enero

Esta ola de frío que está asolando parte de Europa, nos obliga a llevar todos los complementos de lana que tengamos a nuestro alcance. En mi pueblo ya ha nevado. Me encuentro al norte de Düsseldorf y ya hemos llegado a 6 grados bajo cero. Pero no por ello se paralizan los habitantes de la pequeña ciudad donde vivo. Unos guantes adecuados, bufanda y gorro se hacen imprescindibles estos días.

Mientras tomo un café en la panadería de la calle principal voy observando qué se pone la gente para salir. Las adolescentes llevan todos los complementos combinados a la perfección. Los adolescentes no. Los niños y niñas, llevan bufandas coloridas a juego con los gorros. Y las madres, tirando de los carritos de bebé y muertas de frío son más discretas con gorros, bufandas y guantes marrones, azul oscuro y con predominio de los colores grises y negro. Las mujeres de avanzada edad prefieren gorros negros y largas bufandas coloridas como burdeos y verdes. Y los hombres mayores, los veo con sus discretos sombreros que combinan a la perfección con los guantes y cortas bufandas.

Es agradable mirar por la ventana y ver cómo la gente compra, pasea y charla, aunque solamente se les vea los ojos  porque el resto del cuerpo esté tapado con una buena prenda de lana para el intenso frío.

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